Castillo de Balmoral

El Castillo de Balmoral se encuentra ubicado en la propiedad que lleva su mismo nombre en el condado de Aberdeenshire, Escocia y es la residencia privada de la reina. Amado por la Reina Victoria y el Príncipe Alberto, el Castillo de Balmoral continúa siendo la residencia favorita de la reina y su familia durante las vacaciones de verano en agosto y septiembre.

Historia

La Reina Victoria y el Príncipe Alberto compraron la propiedad en 1852 después de visitar Escocia. Sir John Clark el médico de la reina le recomendó el lugar debido a la tranquilidad y al aire puro.

El Castillo original fue construido en el siglo XV pero era demasiado pequeño. Guillermo Smith un arquitecto oriundo de Aberdeen fue comisionado para construir el castillo como lo conocemos hoy; finalizándolo 4 años más tarde.

La vida en aquellos días

El Príncipe Alberto comenzó a aprender gaélico mientras la reina Victoria y sus hijos se perfeccionaban en Danzas Escocesas. Todos vestían Kilts y ella usaba unas botas muy resistentes a las que en el mundo de la moda se las llamó “Balmorals”.

Victoria era muy estricta en lo que a la administración de su palacio se refería; su amor por el aire puro era tal que ordenaba a sus sirvientes abrir todas las ventanas de las habitaciones desocupadas lo cual convertía al castillo en un lugar con mucha corriente de aire; a menudo los invitados eran prevenidos de llevar ropa adicional si debían permanecer en Balmoral.

Victoria y Alberto se levantaban muy temprano. Particularmente ella disfrutaba de sus cabalgatas matutinas que seguían el sonido de las gaitas; por lo general almorzaba en los páramos y regresaba para el té.

Fumar no estaba permitido en el castillo salvo en la sala para fumadores. Los hombres no podían merodear con su oporto, tenían que permanecer en el salón, el cual estaba completamente decorado con diseños de tela de tartán y cardos. A lo largo del castillo, el tartán Royal Stuart estaba presente.

Por lo general, Victoria lucía un plaid (banda escocesa que se lleva sobre el hombro) del tartán Royal Stuart ( la familia Real Estuardo) y llamaba la atención de todos. Se dice que debido a esto, el Príncipe Alberto compró una lámpara de aceite de color verde pálido y diseñó un tartán que llamó Balmoral (gris con rayas negras y rojas); por su parte, la reina diseñó su propio tartán rojo y negro pero con fondo blanco.

Lo más destacado de una estadía en Balmoral era el “Ghillies Ball”. Antes de que se construyese Balmoral el baile favorito de Victoria era la Cuadrilla; después cambió la Cuadrilla por el “Hoolichan”. El Ghillies Ball era un evento favorito entre las damas ya que ellas podían bailar con hombres jóvenes y apuestos. El baile solía durar hasta las 2 de la madrugada.

Ningún ghillie era tan apuesto como Juan Brown quien era 5 años menor que la reina Victoria.

El Príncipe Alberto murió de fiebre tifoidea cuando la reina Victoria tenía 42 años. Ella confiaba plenamente en el señor Brown a quien el Príncipe Alberto había nombrado el asistente personal de Victoria 3 años antes de su fallecimiento. Después se lo conoció como el Sirviente de las Tierras Altas Escocesas de la reina.

Juan Brown era hijo de un maestro, tenía una figura impresionante con su atuendo escocés y acompañaba a la reina a todas partes. La cuidaba y fue quien previno muchos intentos de asesinato. Se quedó soltero de por vida y esto dio lugar a mucha especulación acerca de su relación con la reina. Ella no lo consideraba un sirviente y él no se consideraba uno.

Ubicación y Protección del Medio Ambiente

El castillo está ubicado en la extensa finca llamada Balmoral, la cual tiene como objetivo proteger el medio ambiente y contribuir a la economía local. Alrededor de 1878, la reina Victoria compró el Bosque Ballochbuie para proteger a los pinos Caledónicos y a otras especies y también para preservar muchos animales autóctonos como la población de ciervos rojos.

Desde 1974 El Fondo Escocés para La Vida Silvestre está a cargo de la administración de las zonas alrededor de los lagos Muick y Lochnagar, estas zonas pueden visitarse como así también los terrenos de la finca, los jardines y el salón de baile del castillo los cuales están abiertos al público desde principios de abril hasta fines de julio de cada año.

Notas del traductor:

Ghillie: en ingles escocés también se escribe gillie: es una persona que se contrata para servir de guía y asistente a gente que practica la cacería.

Puente de Forth

El pequeño pueblo de South Queensferry está dominado por un imponente puente cuya extensión es de 1.6kms a través del Río Forth uniendo a South Queensferry con el pueblo de Inverkeithing.

Este espectacular puente ferroviario, el primero de su tipo en el mundo, fue inaugurado en 1890 y aún hoy es considerado uno de los más grandes logros de la ingeniería de la Era Victoriana. Sus macizas secciones en cantilever se mantienen unidas mediante más de 8 millones de remaches.

Este puente fue el que inspiró al escritor escocés Iain Banks para escribir su libro titulado «El Puente» (1986). El pueblo de South Queensferry toma su nombre de la Reina Margaret (siglo XI) quien usaba el ferry para desplazarse entre Edimburgo y el Palacio Real ubicado en Dunfermline.

Castillo de Pedraza

El castillo de Pedraza fue construido en el siglo XIII sobre los restos de antiguas fortificaciones de origen romano y árabe. La estructura fue reedificada en el siglo XV por la familia de los Herrera, época de la que data la torre del homenaje. En el siglo XVI el castillo pasó a estar bajo el control de los Fernández de Velasco, duques de Frías y Condestables de Castilla, quienes lo reformaron dando a la fortaleza el aspecto y estructura que tienen actualmente.

Situado en una zona defensiva clave, al borde del cerro en el que se asienta la localidad, el edificio quedó rodeado por un precipicio y un foso. En su exterior destacan la torre del homenaje tras una muralla con torreones circulares,  el muro con cañoneras, la puerta de álamo negro con picos de hierro y el escudo del Señorío de Velasco en la fachada. En el interior de la construcción puedes contemplar increíbles de arquerías románicas de medio punto comunicando los patios.

El castillo ha sido escenario de varias leyendas y testigo de momentos históricos como, por ejemplo, la prisión de los hijos del rey Francisco I de Francia, quienes fueron entregados como rehenes para asegurar el cumplimiento de lo pactado con el rey Carlos I en el Tratado de Madrid.
En el año 1926 el pintor Ignacio Zuloaga compró el castillo en un estado prácticamente en ruinas y, tras arreglar una de sus torres, montó en él su taller. Fueron sus herederos quienes rehabilitaron una segunda torre, instalando en ella el Museo Ignacio Zuloaga. En dicho museo se pueden contemplar obras del artista, así como bodegones flamencos del siglo XVII, un Cristo de El Greco e incluso un cuadro de Goya en el que retrata a la condesa de Baena.

Así que ya sabes, si visitas esta localidad segovina no dejes de visitar el Castillo de Pedraza.

Irlanda y los caballos

La mitología irlandesa está repleta de referencias al caballo y su importancia para los héroes y figuras históricas. Aunque se cree que las carreras de carros se llevó a cabo en las llanuras de la Curragh desde el siglo III, la primera evidencia documentada de las carreras de caballos es una orden real de 1603 derecho al gobernador de Derry para celebrar ferias y mercados en los que las carreras de caballos Podría ser puesta en escena.

Esta larga relación entre el hombre y la bestia, sin embargo, va mucho más allá de las carreras. El caballo es parte integrante de la cultura irlandesa, entretejida en la vida cotidiana. Para el irlandés rural, especialmente, el caballo ha sido un pivote constante en una forma de vida centenaria.

El caballo se cita a menudo en el arte, la poesía y la película irlandeses, prominente en las obras literarias de irlandeses icónicos de Samuel Beckett y W.B. Yeats a Jim Sheridan y Roddy Doyle. «Ahí donde está el campo, Delight hace que todo sea de una sola mente, Los jinetes sobre los caballos galopantes, La multitud que se cierra detrás», escribió Yeats una vez. Pero mucho más que proporcionar entretenimiento deportivo, el caballo ha sido históricamente el socio del irlandés, su trabajador en la tierra.

En Irlanda hoy hay más caballos por cabeza de población que en cualquier otro país en Europa. Muchas de las ferias y espectáculos que tienen lugar tienen orígenes tan profundamente arraigados en la historia que nadie conoce su génesis. Al igual que la relación de Irlanda con el caballo – no estamos muy seguros de cuándo comenzó o por qué, sólo sabemos que lo hizo.

Tal vez en estos orígenes místicos se encuentra la raíz de la afinidad del pueblo irlandés con el caballo. Ellos han desarrollado una comprensión única del animal, un entendimiento pasado de generación en generación. Esta relación se ha fusionado a través del tiempo para formar el vínculo de dependencia mutua que existe hoy en día. Es una cosa irlandesa.

Irlanda es una nación de criadores de caballos, desde el agricultor con dos yeguas que produce un par de caballos como pasatiempo, hasta algunas de las operaciones de pura sangre más comercialmente exitosas en el mundo. La Isla Esmeralda también fue el hogar de los Byerley Turk, uno de los tres sementales fundadores que formaron el puré moderno.

Sheffield

Los magníficos jardines de invierno de shieffield son famosos por…

Los impresionantes invernaderos se ven en el corazón de Sheffield, y son los más grandes invernaderos de Inglaterra recientemente construidos. Eran parte de un proyecto de renovación del centro histórico de Sheffield, una ciudad industrial que se había vuelto un poco triste tras el cierre de muchas de las fábricas de la región.

Los jardines de invierno tienen más de 2000 plantas de todo el mundo. La entrada es gratuita y sirve como punto de encuentro para la gente de la ciudad, poco acostumbrados a estar en un lugar tan cálido con palmeras, a pocos minutos a pie de las calles más comerciales. Algunos incluso utilizan los jardines de invierno como un lugar de tránsito cuando llueve, en vez de pasear a través de las calles.

Los jardines miden 70 metros de ancho y 21 metros de altura. Hay una protección contra el frío y el hielo, y la estructura está hecha de madera en lugar de hierro, para evitar problemas con el gel. La estructura ha ganado varios premios de diseño y de innovación.

Surrey Street es el corazón de la ciudad …

Surrey Street es el corazón de la ciudad de Sheffield. Esta es la calle principal del centro histórico, que ha sido sustituida por alguna calle alta, porque estaba hecha de peatones, mientras Surrey Street está siempre abierta a los coches.
La calle que lleva desde el invierno jardines hasta el edificio del Ayuntamiento, a través de las galerías de arte, la biblioteca central de la ciudad, la universidad y varios bares y restaurantes.

Por la calle, el edificio del Ayuntamiento, con el Montgomery Hall, es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Montgomery vestíbulo tiene una gran campana que suena cada hora y se entiende en el centro histórico. Surrey Street está equipada con placas históricas que dan información sobre el pasado del barrio, la vida de los edificios que vemos hoy convertida en lugares de ocio y de compras. Fue entonces las casas de las grandes familias de la ciudad. Después de la crisis industrial, la calle ha perdido gran parte de su encanto, que ahora está siendo renovado.

10 buenas razones para vivir en Inglaterra

“Make the most of it”

Si hay una sensación que me llamó la atención durante mis primeros años en Inglaterra, es, sin duda, la energía que se genera diariamente y la voluntad de aprovechar al máximo cada minuto. «Aprovechar al máximo» es una de las principales razones por las que amo vivir en Inglaterra.

Un país rico en historia

Siendo español y sobre todo después de haber vivido varios años en Madrid, siempre me sentí frustrado a visitar países que no tienen pasado o historias fascinantes que contar. Después de vivir varios años en Nueva Zelanda, también entendí la importancia de tener una historia a la que hacer referencia, y apreciar aún más a vivir en un país con un pasado rico.

La familia real

También es muy divertido vivir en un país que tiene una reina cuando ya has vivido un país donde la revolución es el símbolo de los derechos y no es realmente apreciada la monarquía (hice una práctica en Francia).

Las tradiciones inglesas

Me encanta el sentido que tienen las tradiciones inglesas. Se pueden celebrar todos los días, pero se vuelve realmente excepcional durante la Navidad y las vacaciones. Mi tradición favorita, sin duda, es el té por la tarde, elegante y codicioso, o el tradicional asado del domingo, ideal para pasarlo bien en el pub.

La belleza del país

No hay nada más tranquilizante que pasar un día en Cambridge, Oxford, Brighton o un fin de semana en los baños naturales del sur para darse cuenta que Inglaterra es hermosa. El tiempo no siempre es clemente, pero como se ha dicho al principio, esto no impide el «make the most of it” y aun así disfrutar más de lo que el país tiene para ofrecer. De hecho es el contrario, los colores se hacen más intensos y pintorescos cuando el cielo se pone de gris oscuro.

Los pubs

¿Quién sabía que iba a poner en la lista los pubs como buenas razones para vivir en Inglaterra? Sin embargo, si en verdad hay algo que he aprendido a amar y extrañar mucho, es este ambiente de pub muy agradable. Lejos de la imagen del antiguo pub, me gusta mucho ir a mi «local» en la noche después del trabajo para tomar una copa, cenar en un buen pub gastronómico o beber Pimm en la terraza en verano.

El optimismo

No sé si está relacionado con el hecho de que se quejan mucho en España o que los ingleses tienden a expresar menos sus sentimientos, pero el optimismo se siente cada día, y es muy agradable, especialmente después de algunos años en París.